¿Quien es el complicado?

Tras una mala etapa en la que todo el universo se confabula contra ti, en la que todos te atacan, todos quieren hacer lo contrario a lo que tu quieres hacer, en la que nadie entiende lo que explicas…., de repente llega la calma.

Un buen día te das cuenta de que no hay discusiones, de que las mismas personas con las que hace unos días no parabas de discutir, ya no lo hacen. Entran en estado de calma y lo hacen todas a la vez…..curioso. Es entonces cuando te das cuenta:

Cuando te das cuenta de que el complicado eres tu y no el mundo, todo empieza a cambiar de color….

 

Dejas de ver todo en niveles de gris para pasar a tener de nuevo imágenes llenas de color, de alegría. Es un cambio que no es fácil, ni mucho menos rápido. Siempre requiere de un tiempo, de un análisis (consciente o no), de aceptar lo que ocurre y de “evolucionar”, de pasar a una nueva etapa.

La mayoría de las veces, los problemas no lo son tanto y solo están en nuestras mentes. Superarlos, dejarlos atrás forma parte únicamente de nuestra capacidad de adaptación y de nuestro amigo: “el tiempo”

Según subes por la escalera, se van iluminando las flores y sus macetas, cada una de ellas, hasta que llegas al balcón, al final de la escalera. Desde allí puedes ver completamente lo que ocurre a tu alrededor.

Seguro que tras subirla muchas veces algunos llegan a saber siempre a que altura están, pero yo me suelo dar cuenta solo cuando llego arriba 😉

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Lo que no vemos…

¿Que ves en la imagen?

¿Nada? Quizás debas ampliarla. Haz click en ella y aumentala.

¿Ahora ves algo? Quizás ni siquiera así lo veas. Es como la vida misma, a primera vista no somos capaces de ver todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Hay muchas cosas que pasan todos los días, que pueden o no afectarnos, que están ahí. Muchas de ellas tienen efectos directos sobre nosotros y otras muchas ni siquiera las percibimos y solo nos afectan en la medida que seamos capaces de verlas….y de como las dejemos que interfieran en nuestras vidas.

Muchos de nosotros vemos menos que otros, quizás esa sea una de las claves de la felicidad, aunque generalmente, cada uno de nosotros ve más o menos dependiendo de su interés por cada tema.

En la imagen, puedes ver a muchas hormigas corriendo nerviosas a defender su hormiguero de algo que les ha perturbado. Si afinas tu foco de atención, si lo centras en la imagen podrás verlas.

Zancadillas

Hay una clasificación de las personas en las que lo que define el tipo es lo que hacen por la evolución de la vida. La he leído en un tweet de @imchannel (www.im-channel.com). Según esa clasificación podemos encontrar:

  • Personas que hacen que las cosas pasen
  • Personas que ven como las cosas pasan
  • Personas que se preguntan que pasó
En estos tres tipos de personas podemos ver a uno de ellos que es el que hace cosas, el que se mueve y a otros dos tipos que no hacen nada, que observan en un momento del timeline de la vida. Quizás faltaría añadir un tipo de los que si hace cosas, por eso de empatar y que sean dos y dos. Este tipo, bajo mi punto de vista, son los que molestan, los que hacen cosas para que las cosas no pasen, los que ponen problemas sin fundamento, los que no quieren por uno u otro motivo que las cosas pasen. Por lo tanto, podríamos tener otro tipo:
  • Baches: Personas que ponen trabas a las personas que hacen que las cosas pasen.
¡No, no!, no os dejéis engañar por la imagen. No se trata de gente que no solo no quiere hacer las cosas sino que además te pone zancadillas, gente que disfruta con tus fracasos, gente que no soporta que las cosas avancen por el camino lógico…..bueno si, hablamos de esos. Gente que lo hace premeditadamente, que lo hace a propósito, con un fin muy claro: poner zancadillas. ¡Es puro deporte!
Si su objetivo fuera diferente a la zancadilla las podriamos clasificar en el primer grupo, en el primer tipo de persona, ya que con sus trabas hacen que pasen otras cosas, pero al fin y al cabo pasan cosas.
Desde luego si son de los clasificados como “baches”, seguramente  puede ocurrir que estos tipos de personas acaben en la tercera clasificación, es decir, serán personas que se preguntarán que pasó, porque es verdad, que las cosas acaban pasando.
Lo mejor para las personas del primer tipo es no encontrarse con personas de este nuevo tipo de clasificación, aunque eso es casi imposible, así que ya sabemos, si alguna vez estás en el primer grupo (creo que tiene carácter temporal) no dejes de aprender a saltar para evitar imágenes como la de la foto.

El dospuntocero…y lo que sigue

Me parece increíble este momento, me parece alucinante poder asistir a un cambio como el que se está produciendo en nuestra sociedad.

Un cambio que ha ido en aumento exponencial desde hace 20 años más o menos, al menos que yo haya podido vivir y percibir. Todos sabemos que es imparable, que va más allá de que lo unos y otros digan en su contra, de lo que las personas que no quieren participar, que les cuesta cambiar, quieran aceptar.

Los cambios son constantes, diarios, abrumadores. No hay tiempo para plantearse si los aceptas o no…simplemente se producen y evolucionan en tiempo real, con un público dinámico, que participa en ellos y que los va modelando en el momento que los percibe.

Ahora bien, hay formas de ser y de pensar diferentes en el mundo y lo que para algunos nos resulta maravilloso, un momento para aportar, para construir, para compartir, para evolucionar, para aprender, para conocer; un momento del que no puedes quedarte al margen, del que no quieres decir en el futuro: “…eso paso, pero me enteré tarde, no participé” ; para otros resulta un momento duro de aceptar, duro de poder seguir, demasiados cambios en poco tiempo.

Muchas de las personas a las que sigo en uno u otro medio tienen este mismo perfil. No los he buscado a propósito, simplemente ves la afinidad. Quizás no participan en temas de política, religión o cualquier aspecto en el que influyen otros parámetros como la educación o tu universo personal, pero desde luego ves que muchas de sus aportaciones o comentarios van en esta línea, son dinámicos.

Yo desde luego no me lo quiero perder…..y tu?

Conformismo

He leído un articulo en el periódico El País en el que el tenista Carlos Moyá habla sobre su conformismo, lo que le llevó a no ganar nunca en Wimbledon.

A Carlos no le gustó desde el principio el campo en el que jugaba, no era donde se sentía cómodo….pero el campo en el que tenía que jugar. El no aceptarlo, el no interiorizarlo y sacar lo mejor de él para ese terreno le llevo al fracaso.

Carlos Moya

En el resto de situaciones en la vida pasa lo mismo. Da igual el campo de batalla, de competición, el lugar en el que estés participando en algo; si te conformas y simplemente juegas, seguramente solo consigas participar.

Ahora bien, ese conformismo a menudo no es algo que hagamos conscientemente, que queramos hacer. Muchas veces viene por diferentes vías y es necesario poder identificarlas para poderlas neutralizar.

Todo llega…

Cada vez que me miro en el espejo veo como va creciendo. No puedo disimularlo. No puedo hacer nada.

Cuando empezó, parecía algo sin importancia, algo nuevo, pasajero, propio de el momento que vivía. Poco a poco, según ha ido transcurriendo el tiempo ha pasado a ser algo diferente. Se ha instalado en mi, se ha hecho una parte de mi propio ser.

Siento como poco a poco se va apoderando de mi personalidad. Lo intento disimular pero cada vez es más complicado. Al principio no podía verlo claramente y tenía que hacer verdaderos esfuerzos por conocer su naturaleza, por identificarlo. La gente que me rodea, además, siempre ha tratado de ocultármelo, nunca ha querido reconocerlo. Seguramente por mi, por no profundizar en algo tan evidente. Pero yo siempre he sido consciente, siempre he sentido su presencia.

Ahora, tras su vertiginoso avance, nadie me lo puede ocultar. Ya no es un secreto y nadie puede evitar que sienta lo que yo siento. Se que tengo poco tiempo, que se va a agotar del todo en algún momento. Me desespero pensando en un milagro, un avance de la ciencia, algún descubrimiento que me permita tener esperanza….

Mientras tanto, intento hacer todo lo que se que no podré hacer en el futuro, intento disfrutar ahora de lo que no podré disfrutar algún día, quizás este año, quizás el que viene, quién sabe.

Maldita alopecia!

 

 

Felicidad Truncada

Para variar llego tarde a trabajar. Siempre voy corriendo a todos los sitios, sobre todo al trabajo. Todas las mañanas dejo al niño en casa de mi suegra y salgo disparado para el metro.

Salgo del metro pensando en la vuelta a casa por la tarde, aunque me queda mucho aún. Estoy deseando volver para estar un rato con mi hijo y disfrutar juntos. Ya tiene casi 2 años y juega mucho. Soy muy feliz con él.

Comienzo a cruzar el paso de cebra del primer tramo de la carretera, El Paseo de La Castellana a la altura de Nuevos Ministerios. Es un paso muy largo separado en dos tramos. Si parpadea el semaforo y corres eres capaz de pasar por los pelos, pero muchas veces vas muy forzado y te pitan algunos coches. No se deben de dar cuenta de la prisa que llevo!!.

Llevo desde que me he levantado con una extraña sensación de intranquilidad. Un mal palpito.

Continúo cruzando el siguiente tramo del paso de cebra. Al fondo veo el cristal de la oficina del banco de la esquina de Joaquin Costa. Siempre me miro en el mientras cruzo. Es como un espejo. Me gusta ver como llevo la corbata o como me sienta el traje. Hoy veo algo más. Un autobús de la EMT también está reflejado en el espejo. No está quieto. Está a escasos centímetros de mi. Noto la fuerza del impacto. Es brutal. Una sensación conocida, pero multiplicada por 100 llena mi cabeza, mi nariz, es la sensación del dolor. En mis oído suena un ruido sordo. A partir de ahí la imagen del espejo continúa pero en silencio. No oigo nada. No puedo dejar de mirar en el espejo. Definitivamente el traje no me queda bien hoy. Voy por el aire, con los brazos y las piernas sin control. Parece que no son mías. La sensación de dolor aumenta al caer contra el suelo. El cuello… Veo el espejo más oscuro que al principio. Me veo en él, en el suelo. Me veo con los ojo cerrados, la cara roja y desfigurada, las piernas vueltas hacia atras. El espejo se va oscureciendo. Casi oscuro. Oscuro

Universo Personal

Las personas somos un pequeño, pequeñisimo elemento dentro del universo, eso es evidente. Ahora bien, cada uno de nosotros vivimos en un pequeño microcosmos en el que tenemos influencia y en el que interactuamos con el resto de los elementos que lo componen.

Cada uno de nosotros, al igual que un planeta, estamos en contacto “gravitatorio” con esos elementos, que  son las personas que tienen algo que ver con nosotros, las situaciones cotidianas, las relaciones que tenemos con esas personas o situaciones…. Nuestra familia, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, elementos que hacen que nuestro Sistema Solar Personal se encuentre en perfecta armonía o no.

Galaxy
En nuestra vida aparecen nuevos elementos, nuevos planetas que pasan a formar parte de nuestro Sistema y por el contrario, otros desaparecen, incluso algunos de ellos cambian, evolucionan.

En el universo hay estrellas que desaparecen, que explotan. Hay cometas que pasan muy cerca de algunos planetas afectando a sus órbita, a su estabilidad. Hay estrellas que nacen, que aparecen en algún punto del Universo. Hay lluvias de meteoritos, hay estrellas fugaces, hay planetas por descubrir.

De igual forma, hay en nuestras vidas personas que aparecen o desaparecen, elementos que distorsionan o alteran la estabilidad emocional de nuestra familia, de una relación. Habrá situaciones que nos ocurrirán que no conocemos, personas que aparecerán en un futuro y que alterarán la  armonía gravitatoria de nuestro Universo, para bien o para mal.

La gran diferencia con el universo (o no) es que nosotros tenemos capacidad para alterar nuestra propia órbita, con nuestras decisiones. Dependiendo de nuestros actos y de nuestras relaciones iremos cambiando nuestra órbita, la ruta de nuestro planeta y haremos que gire en torno a uno u otro astro, que esté en uno u otro sistema solar. Nos acercaremos o nos alejaremos de los astros que consideremos en cada momento y eso marcará definitivamente nuestro futuro. En esa trayectoria que seguimos, tenemos que ir modificando continuamente nuestro peso para girar en la órbita corrcta.

Lo importante es identificar tu propio Universo Personal en cada momento y “orbitar”  alrededor del astro que elijas y lo más importante, dejar o no que otros planetas te usen a ti como astro. Crear nuestro propio Universo Personal. Tener equilibrio en la galaxia!

Cuando no me pueden oír

A veces, cuando voy en coche yo solo,  saco carteles a los conductores de los otros coches. Depende del día y del estado de ánimo desde luego. Unas veces con simples comentarios y otras con los insultos más duros. Llevo muchos carteles en el compartimento de mi puerta. Depende de lo que quiera decir saco uno u otro, con diferentes mensajes. La gente no parece verlos o por lo menos no los entiende. No causan ninguna emoción en ellos. No reaccionan a mis comentarios.

Me fijo bien y los veo perfectamente escritos, incluso algunos con letras brillantes y destacadas, con fondos de colores o incluso en forma de bocadillos saliendo de alguna esquina del cartel.

Esto solo lo suelo hacer cuando no me pueden oír, cuando tengo que decir algo a alguien que me ve pero no puede oírme.

Seguramente deba empezar a llevar muchos carteles conmigo fuera del coche y empezar a mostrarlos en las situaciones en las que es mejor callarse, en aquellos casos en los que sabemos a ciencia cierta, en los que tenemos la seguridad de que cualquier palabra o comentario generará una situación aún peor.  Aquellos casos en los que, como dice Manolo García, “si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir”.

Practicando

Ayer leí un twit de Francisco Alcaide (franciscoalcaide.blogspot.com) en el que citaba a Platón:

“El que aprende y aprende y no practica lo que sabe, es como el que ara y ara y no siembra.”

El afán de aprender nos lleva a intentar absorber toda la información que nos llega y a acumularla en nuestros registros pero no somos capaces de ponerla toda en práctica, incluso cuando nos interesa sobremanera.

Merece la pena hacer un alto de vez en cuando y ver lo que hemos ido aplicando de lo que aprendemos, lo que hemos ido experimentando en nuestras propias vidas y lo que hemos ido modificando o adaptando a nosotros mismo sobre eso que hemos aprendido.

Podemos creernos expertos en cualquier cosa sobre la que hallamos leído mucho, sobre la que hayamos estudiado, pero al aplicarla nos podemos dar cuenta (no siempre) que no es fácil aplicar los conocimientos, que cada persona es diferente a otra y que debemos aterrizar cualquier teoría en el terreno personal.

Muchas veces, cuando ha pasado mucho tiempo desde que te dijeron una cita maravillosa y que te impresionó, te ocurre en realidad algo en tu vida en donde puedes aplicarla y se abre ante ti una puerta…ves la luz. Solo la ves, tras sembrar.

No siempre es posible, pero deberíamos sembrar tras cada aprendizaje. Si realmente hemos aprendido algo de la vida, hagamos la práctica, aprendamos realmente.